Migrar operaciones a la nube es el paso natural de toda empresa que busque liderar. Sin embargo, uno de sus principales riesgos está en el gasto detrás de las implementaciones de cloud realizadas sin unificar lo operativo y financiero en una metodología única y organizada.
Esta no será tu situación. Tú puedes optimizar tu factura de la nube con una estrategia efectiva de tecnología cloud que acelere tu retorno de inversión con un gasto eficiente y controlado. Este es nuestro paso a paso para equilibrar rendimiento y presupuesto.
Visibilizar el gasto en cloud
El primer pilar de la metodología FinOps es la visibilidad, y el motivo es claro: no puedes optimizar lo que no entiendes. Necesitas que cada dólar gastado en AWS tenga dueño, propósito y contexto de negocio.
Por evidente que sea esto, muchas organizaciones deciden no visibilizar. N0ps reporta que, incluso con la adopción de herramientas nativas y de terceros, el 44% de las organizaciones tienen una visibilidad limitada sobre sus gastos en la nube.
Cuando garantizas la visibilidad, puedes comparar gasto y ganancia por producto, identificar qué equipos generan más costos sin retorno y priorizar acciones de optimización con impacto directo en ROI.
Sin visibilidad, cualquier intento de recorte corre el riesgo de romper servicios críticos o generar fricción con los equipos. No habrá trazabilidad, responsabilidades definidas ni tampoco rendición de cuentas.
Implementar una política de etiquetado
Tu política de etiquetado es el esqueleto de FinOps en AWS pues, sin etiquetas coherentes, no hay atribución de costos. La regla práctica es que ningún recurso relevante se crea sin un conjunto mínimo de etiquetas obligatorias.
Un set base con el que debes contar como CTO incluye etiquetas como:
- Aplicación.
- Dueño/Equipo.
- Ambiente (Producción/Desarrollo).
Estas etiquetas agrupan costos por producto, por unidad de negocio o por cliente, y habilitan modelos de showback/chargeback sin pelear con Finanzas.
Es clave definir esta política por escrito, con ejemplos de buenas y malas prácticas, y socializarla en todos los equipos de ingeniería para instaurar un lenguaje común que evite confusiones y retrabajo.
Configuración del dashboard de seguimiento
El siguiente paso es visualizar estos datos de costos de manera inteligible. AWS ofrece herramientas nativas como AWS Cost Explorer y AWS Budgets que, combinadas con una buena política de etiquetado, te permiten crear dashboards de seguimiento potentes.
Cost Explorer facilita filtrar y agrupar costos por etiquetas, servicios, regiones e incluso tipos de uso, ofreciendo una vista detallada de tus gastos históricos y pronósticos.
Otro buen punto de partida es usar el Cost and Usage Report (CUR) y los Cloud Intelligence Dashboards de AWS o herramientas similares, que ya traen KPIs de FinOps listos para usar. Estos paneles permiten seguir métricas como:
- Gasto total.
- Cobertura de planes de ahorro.
- Horas sobreaprovisionadas.
- Uso de instancias anteriores.
- Frecuencia de anomalías de costo.
Optimización técnica
Resuelta la visibilidad, el segundo pilar es la optimización técnica de los recursos sin tocar la lógica de tu producto. Aquí se gana una parte importante del 30% objetivo sólo corrigiendo sobreaprovisionamiento y eligiendo familias de instancias más eficientes.
Ajuste de tamaño (right-sizing)
El «right-sizing» es la estrategia de optimización más directa y efectiva. En pocas palabras, es asegurarse de que los recursos de AWS sean compatibles con su carga de trabajo. La principal razón de esto es evitar el sobreaprovisionamiento.
Es el equivalente a ajustar la talla del traje: la mayoría de las cargas corre en instancias demasiado grandes «por si acaso». Reducir capacidad sobrante puede recortar hasta un 35% de los costos de cómputo, sin reescribir código ni cambiar arquitectura.
En AWS, herramientas como Compute Optimizer y recomendaciones del Cost Optimization Hub te muestran recursos sobreaprovisionados según CPU y la memoria, ofreciéndote información para aplicar estrategias como:
- Bajar de m6i.2xlarge a m6i.xlarge.
- Cambiar de instancias generalistas a especializadas.
- Mover bases de datos a tamaños menores si el uso real lo permite.
Instancias spot y Graviton
Son dos fundamentos típicos de FinOps para bajar costo de cómputo sin cambiar la lógica de la aplicación, sólo la infraestructura subyacente.
Las instancias Spot aprovechan capacidad libre de AWS con descuentos de hasta 60–90% sobre on-demand para cargas tolerantes a interrupciones, como procesamiento por lotes o ciertos microservicios sin estado.
Por su lado, los procesadores AWS Graviton, basados en la arquitectura ARM, ofrecen una mejora significativa en la relación precio/rendimiento en comparación con las instancias basadas en x86.
Muchas aplicaciones desarrolladas en arquitecturas x86 pueden ejecutarse en instancias Graviton con cambios mínimos, especialmente si están basadas en lenguajes como Java, Python, Node.js, Go o .NET Core.
Una estrategia madura combina right-sizing, Graviton para la capacidad base y Spot para picos, lo que empuja el ahorro total de cómputo por encima del 50–70% respecto al punto de partida.
Compromisos financieros
Una vez optimices tu consumo base, puedes comprometerte con AWS para obtener descuentos fuertes sin sobrecomprar. En esta fase, tu lema debe ser «primero optimizar, luego comprometerse». De lo contrario, abaratas un patrón de consumo ineficiente.
En la práctica, la recomendación actual es usar principalmente Savings Plans para la capa base predecible (por ejemplo, 60–80% de tu consumo estabilizado) y dejar el resto en on-demand/Spot para mantener flexibilidad.
Volviendo al dashboard que preparaste, este debe mostrar tu cobertura y uso: qué porcentaje de tu gasto está cubierto por compromisos y qué tanto los estás aprovechando. Esto te ayuda a ajustar compras trimestralmente y alinearlas con el crecimiento real del negocio.
Automatización y cultura
La optimización de los gastos en la nube no es un evento único, sino un proceso continuo que requiere automatización y una cultura organizacional consciente. Es la mejor manera de mantener la reducción de costos en el tiempo.
Datos de CloudZero lo confirman, el 82% de las organizaciones afirman que la automatización es un elemento muy valioso para maximizar el ROI de sus operaciones en la nube mientras te ocupas de otras tareas más apremiantes.
Como CTO, tú debes fomentar un entorno que priorice la eficiencia para todos los equipos, no solo para el equipo financiero o de operaciones. La automatización libera a los ingenieros de tareas manuales repetitivas, permitiéndoles enfocarse en la innovación.
Horarios de apagado
Una de las formas más simples de ahorrar sin tocar código es apagar entornos no productivos cuando nadie los usa. Laboratorios, QA, staging y entornos de demo suelen consumir recursos 24/7 aunque se usen 8–10 horas al día. Es un gasto fácil de anular.
El detalle está en documentar estas ventanas y ofrecer una vía sencilla para encender recursos fuera de horario cuando sea necesario. Evitas fricción, mantienes la confianza en la automatización y creas un hábito organizacional de «no dejar las luces encendidas» en la nube.
Eliminación de recursos huérfanos
Son una fuga de dinero silenciosa en casi todos los entornos AWS maduros. No rompen nada porque ya no sirven a ninguna aplicación, pero siguen apareciendo en la factura mes tras mes. Hablamos de:
- Volúmenes EBS sin instancias.
- Snapshots obsoletos.
- IPs elásticas sin uso.
- Load balancers huérfanos.
Una práctica de FinOps efectiva incluye un proceso recurrente (mensual o quincenal) para identificar y eliminar estos recursos, apoyado en informes de Cost Explorer, el Cost Optimization Hub y scripts que cruzan recursos activos con etiquetas y estados.
Automatizar este proceso es el esquema más efectivo. Puedes marcar recursos sin uso durante n días, notificar a los dueños y luego eliminarlos si nadie objeta.
Con el tiempo, este ciclo se vuelve rutina y los equipos internalizan que dejar basura en la nube tiene un costo directo.